defiende el enfoque de género

6 letras

Publicado: 2009-07-20

No sabía con que me iba a encontrar cuando llegara pero sabía que no iba a ser nada bueno. Caminaba a toda velocidad por las calles en esa húmeda noche de invierno limeño. Tenía los puños cerrados, un ahogo en el pecho, el rostro congelado en una única mueca de pánico. Cruzaba las calles y las avenidas sin siquiera fijarme si lo hacia en luz roja o verde, mi determinación posiblemente frenaría hasta a los micros mas avezados e irrespetuosos.

Faltaban pocas cuadras para llegar a mi departamento cuando noté que me estaba clavando las uñitas en las palmas de mis manos y la pequeña herida que había creado comenzaba a sangrar ligeramente. Subí por las escaleras de 3 en 3 y recién cuando llegué a la puerta pausé por unos instantes. Saqué la llave presintiendo que no había vuelta atrás, que ya todo estaba perdido. Giré la manija y la puerta se abrió en cámara lenta. La sala/comedor estaba igualita a como la había dejado 3 horas atrás, las rodilleras sobre la mesa, los sacos tirados en el piso. Sin embargo ya no era la misma sala/comedor. El aire que la habitaba ya no era móvil, alborotado y vital sino mas bien denso, su peso me empujaba hacia el suelo.

No me atreví a llamarla, en lugar entré a la cocina. Sobre el microondas estaba su plato de comida entibiándose, una botella de vino abierta con poco vino dentro de ella y otro poquito en una copa. Atravesé el pasadizo ignorando al cuarto de huéspedes y entré al escritorio. Un condensado olor a cigarro me recibió mal. La maldita computadora estaba prendida y el correo abierto. Las colillas de 7 cigarrillos chancados con furia dentro de la tapa de una lata reflejaban lo que acababa de pasar. Ajusté los ojos con impotencia, tenía tantas explicaciones y justificaciones. Busqué a mis gatos para que sus miradas me den fuerza. No estaban por ningún lado y esto si que era una pésima señal pero fué cuando entré a nuestro cuarto y ví lo que ví que terminé por desplomarme. Ganchos de ropa tirados por el suelo, 4 cajones totalmente vacíos, una bolsa de Wong con nuestros juguetes cortados en pedacitos, destrozados. Solo había un pijama en la cama, el mío, y solo quedaba mi cepillo de dientes. Noté que faltaban otras cosas en el baño pero me había dejado nuestra nueva crema con ácido hialurónico para las arrugas. Esto me dio algo de esperanzas, aún se preocupaba por mi…El aroma de su perfume seguía revoloteando por el cuarto, quería agarrarlo, embadurnarme con el y decirle “Te amo” pero el aroma no se puede tocar y ahora a ella tampoco. Me tumbe en la cama y noté la forma de su cuerpo hecho un bollito marcado sobre las sábanas. Me pregunté cuanto tiempo abría estado ahí y en esa posición. Quería pegarme a mi misma, destrozarme por torpe, por descuidada por salpicar manchándolo todo. Quería romper todas las copas de cristal, bajarme las paredes a golpes y patadas, lanzar el televisor por la ventana y decirle mil veces la palabra que tenía (y tengo) en la punta de la boca. Tartamudeé en alto la primera letra: “p,p, p”. Eso desencadenó mi llanto y mi miseria que se convirtieron en aullidos, entonces aullé la segunda letra: “e” y luego la tercera: “r”. Después pasé un buen rato entre sollozos y lamentos y cuando volví a agarrar aire lo exhalé diciendo la cuarta letra ”d” y casi susurré la siguiente “o”. Para entonces ya no tenía fuerzas solo el deseo de que mi cuerpo se esfumara de la misma manera que sentía que el de ella se había esfumado. Lamentablemente mi corazón seguía golpeando a mi esternón y recordándome lo torpe que había sido. Luego de mucho rato de silencio y antes de quedarme dormida solté la sexta y última letra “n”.

En la madrugada me desperté, por segundos pensé que sus piernas flacas estaban entrelazadas con las mías pero no era así.

Una insoportable impotencia se había instalado en su lugar y a mi solo me quedaba esperar. Y aún hoy sigo esperando.


Escrito por

pachi valle riestra

mujer peruana de 42 años, bailarina, coreografa, maestra de danza. Además y aveces...jurado de programas concurso de baile en la televisíon, sin ser actriz ha actuado en la televisión y en teatro, sin ser escritora escribe porque la hace feliz, caminante porq


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